Irma Ramírez Molina/
**Dios nos agarre confesados**
A
pesar de que a muchos no les gusta la intervención de la iglesia católica en
asuntos públicos que más les competen a los poderes, es justo decir, que, para
esta hora, en Chiapas, es preciso que todos le entren al tema, que todos sepan
para dónde va la ruta, por dónde hay que meter el hombro, desde cuando la
convocatoria es para todos y para que todos, jalen juntos en una sola
dirección.
Y
lo mismo han hecho las iglesias evangélicas de Chiapas, han sumados sus voces,
sus oraciones, porque este asunto del magisterio por fin se termine, no solo
porque llegó al fondo del callejón sin salida, sino porque está llevando entre
las patas a todos los chiapanecos, muchos sin deberla ni temerla, pero que resienten
la fuerza de la movilización magisterial y porque a todos entra el pánico
cuando se radicalizan las posturas, se cierran a la solución y los ciudadanos,
quedamos bailando con la más fea de la fiesta.