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domingo, 26 de junio de 2016

ALVARADO, TAMBIÉN ES DE MARIO MOLINA MONTES.

+ De novillero a compositor de grandes vuelos…
+ Otro personaje, orgullo de los alvaradeños…
Ruperto Portela Alvarado.
Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. 25 de junio de 2016.- Hay cosas y casos que uno debería saber y son ignorados por alguna razón. Así, en el encuentro casi diario que tengo con los amigos en el Café “La Torta Vaquera” de esta capital chiapaneca, un amigo “casi poeta y compositor”, pero amplio conocedor de música y compositores, don Armando Palacios, cronista de la Ciudad de Acapetahua, me dijo: “Alvarado tiene muchos personajes valiosos como Mario Molina Montes”. ¡Oh!, sorpresa la mía porque “eso no lo sabía”.
Vale la pena hacer esta remembranza precisamente cuando en Alvarado se está homenajeando al “Poeta Alvaradeño”, Neftalí Felipe Beltrán Lara, con motivo de su centenario de natalicio, que, dicho de paso, tampoco lo tenía registrado en mi acervo mental de los recuerdos. Toca el turno en este espacio al compositor Mario Molina Montes, un alvaradeño excepcional que se destacó con sus poemas y canciones que recorrieron inclusive el mundo.
Dice el cronista de los compositores, Gustavo Ávila Maldonado que “los compositores son seres especiales a los que se le aparecen las musas y nos regalan con sus canciones”, a la vez que relata un pasaje de la vida de Mario Molina Montes con el torero español, Manuel Laureano Rodríguez Sánchez, “Manolete”, quien lo buscó para conocerlo y agradecerle la canción que le había compuesto.
“Cuando lo encontró, lo invitó a comer en su suite del Hotel Reforma. Le subieron los mejores platillos y abundantes bebidas como coñac, whisky y manzanilla que era la favorita del torero. Antes de despedirse, Manolete le ofreció un dinero en muestra de agradecimiento que Mario no aceptó. “Con la comida y la bebida, me doy por bien pagado”, le dijo el compositor alvaradeño, además de que él era su ídolo. Pero el torero insistió y le metió unos billetes en su viejo abrigo. Al revisar el regalo ¡oh cual sorpresa!, eran dos mil pesos de aquellos años con los que se cambió a un departamento decoroso, se compró un volcho y varios trajes nuevos.
Ese era el tamaño que ya tenía Mario Molina Montes “El Maestrito”, como le decían sus amigos y contemporáneos del medio artístico, cultural y de compositores. Nació un 16 de octubre de 1921 en Alvarado, Veracruz donde cursó hasta el sexto año de primaria. Hijo de don Juan José Molina y doña Margarita Montes. Murió el 4 de noviembre de 1989 a los 68 años de edad.  Llegó a la Ciudad de México como novillero donde se retiró cuando una cornada lo puso al borde de la muerte, apenas a los 17 años.
Ya sin chamba, logró colocarse como reportero en una revista de espectáculos. Era la Época de Oro del Cine Mexicano y El Maestrito de los Ojos Verdes como también le decían sus amigos, frecuentaba los pasillos de la XEW como reportero para entrevistar a los más renombrados artistas de aquellos tiempos.  De ahí se relacionó y entabló amistad con José Alfredo Jiménez, Agustín Lara, Gabriel Ruiz, Luis Alcaraz, entre otros a los que les vendía letras de canciones por veinte o treinta pesos, de las que muchas se convirtieron en éxitos como: “El Dinero No es la Vida”, “Viajera” y “Por Vivir en Quinto Patio”. Influenciado por estos personajes, se inició como compositor.
Pero –como se menciona en su biografía publicada por la Sociedad de Autores y Compositores de México—Mario Molina Montes, pasó una etapa difícil antes de alcanzar la fama. “Solo vivía del poco dinero que le daban por sus canciones que le alcanzaba para habitar en un cuartucho en la azotea de un viejo edificio y comía tacos banqueteros”.
Hay que aclarar que en el Puerto de Veracruz hay una calle que lleva el nombre de Mario Molina, pero esa corresponde a su abuelo Mario Molina Contreras (1872-1912) que fue alcalde de esa Ciudad. Nada tiene que ver, o quizá sí, con el Premio Nobel de Química, José Mario Molina Pasquel y Henríquez, pero sí con su hijo menor Mario Molina Avilés “Moro”, también compositor que quiso ser actor, pero su padre dentista.
“El Maestrito”, Mario Molina Montes es autor de las letras más bellas y trascendentes que podemos tener en nuestro acervo musical y como muestra están: “Jacaranda”, “Mi Corazón es un Gitano”, “La Hiedra”, “Mitad Tú, Mitad Yo”, El Mundo”, “Celoso”, “Azul, Pintado de Azul”, “Qué Bonita es mi Tierra”, “Quinto Patio”, “Candilejas”, “El Pecador”, “Está Sellado”, “Nieves de Enero” y muchas más en su fecunda vida de compositor. Un pasaje de su biografía dice que, junto con Enrique Fabregat, compuso “Jacaranda” en honor a los ojos de Elizabeth Taylor.
Una de sus grandes satisfacciones en su carrera fue haberse internacionalizado con su poesía a través de las letras que hizo a obras de compositores franceses, italianos, ingleses y norteamericanos como el caso de “Candilejas” con la música de Charlie Chaplin, que el mismo mimo inglés consideró superior a la letra original. “Azul Pintado de Azul (Volare) con música de Dominico Modugno; “Mi Corazón es un Gitano” con la música de Claudio Mattone y Franco Migliacci; “Al Di La (Más Allá) con la música de Carlo Donida; “Celoso” con la de Jenny Lou Carson; “Fascinación”, con la música de Marchetti Dante.
Además de los extranjeros, tuvo el orgullo de vestir con su creación poética la obra musical de grandes compositores mexicanos, como Rubén Fuentes (“Qué Bonita es Mi Tierra”); Enrique Fabregat (“Jacarandas”) y Luis Alcaraz con “Quinto Patio”, la cual fue el tema de una película en 1950 con el mismo título, que tenía como protagonistas a Emilio Tuero, Emilia Guiú y Carlos López Moctezuma. Rompió record de taquilla y gracias a ello, la canción tuvo una difusión extraordinaria y propuesta para un “Ariel”.
No entiendo como dos alvaradeños de gran potencialidad artística-intelectual y de reconocimiento nacional, como el “Poeta Alvaradeño”, Neftalí Felipe Beltrán Lara y Mario Montes Molina, el Maestrito de los Ojos Verdes, no estuvieran en mi acervo cultural y de recuerdos y en el caso del compositor de “Mitad Tú y Mitad Yo”, que algunos creíamos que era de Paco Stanley o del poeta “defeño”, Juan de Dios Peza (1952-1910), confundiéndola –en mi caso—con su poesía, “Fusiles y Muñecas”.
Mario Molina Montes ganó en 1951 el “Trofeo de Oro” que otorgaba el Semanario Selecciones Musicales, precisamente con “Quinto Patio” y fue un exitoso participante en el “Festival de la OTI”, que en su quinta edición logró el segundo lugar con la canción “De Mi Para Ti” que realizó en coautoría con el maestro Eduardo Magallanes e interpretada por María Medina. Para la sexta edición obtuvo el primer lugar nacional junto con Rubén Fuentes con, “De que te Quiero, Te Quiero” que interpretó Gilberto Valenzuela.
Sería muy largo enumerar las canciones y éxitos de Mario Molina Montes, de quien, a través de este artículo, le rindo un homenaje como ser humano, compositor, poeta, ilustre alvaradeño al que se le debe dimensionar entre la gente de mi pueblo, pues como siempre he dicho, “ahí hay talento y su más grande patrimonio es la gente”. Sería una buena idea que el Ayuntamiento, sociedad u organización alguna, editara un cancionero con sus más representativas composiciones y su biografía…RP@...
Con un saludo desde la tierra del pozol, el nucú, la papausa y la chincuya…
Para contactarme: rupertoportela@gmail.com


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