#Opinión En la
Mira / Héctor Estrada
•Diputados dejaron sin fondos
a víctimas de desastres en Chiapas
Lo que hasta hace sólo unos meses parecía un asunto
intrascendente para algunos hoy se ha convertido en un error imperdonable para
quienes lo orquestaron y ejecutaron en la mayor de las irresponsabilidades
posibles. Se trata del Fondo Estatal para la Atención de Desastres Naturales
que en junio de este año fue eliminado por la actual legislatura chiapaneca
bajo argumentos de evidentes sospechas.
Sí, aunque parezca difícil de creer y entender a los
diputados y diputadas del Congreso de Chapas se les ocurrió la brillante idea
de desaparecer el fideicomiso estatal destinado a la atención de desastres como
el que ahora mantienen en Chiapas en pleno conteo de daños. De manera
unilateral, sin socializar la determinación, decidieron eliminar un mecanismo
tan indispensable para una entidad como Chiapas.
La serie de notas informativas vertidas por la agencia
multimedios El Estado dieron cuenta de tan peligroso hecho, pero muy pocos le
dieron la importancia debida. Se trataba de un mecanismo instaurado desde hace
casi 20 años mediante el Decreto 382, publicado en el Periódico Oficial del
Estado, Número 061 de fecha 11 de noviembre de 1998, en el que el Honorable
Congreso del Estado autorizó al Ejecutivo Estatal constituir un Fideicomiso
denominado “Fondo Estatal para la Atención de Desastres Naturales” (FOEADEN).
Pero a la LXVI Legislatura del Congreso del estado de Chiapas
poco le importó. Había de por medio un sospechoso interés sobre el recurso
etiquetado para tan jugoso fideicomiso de emergencias. Así, sin el menor de los
empachos, su extinción definitiva fue publicada en el Periódico Oficial del
Estado número 292, Segunda Sección, con fecha miércoles 26 de abril de 2017,
mediante el Decreto número 164.
Y de ahí es de donde se desprenden las preguntas más importantes.
¿Dónde quedaron entonces los 80 millones 468 mil 878 pesos autorizados y
etiquetados dentro del Presupuesto de Egresos del Estado de Chiapas para el
Ejercicio Fiscal 2017, aprobado por la LXVI Legislatura la madrugada del 31 de
diciembre de 2016? ¿Hacia qué rubro o destino se redireccionó el millonario
presupuesto para casos tan graves como el que ahora se vive?
La irresponsabilidad y turbiedad con la que se realizó la
desaparición del Fondo Estatal para la Atención de Desastres Naturales resulta
francamente imperdonable. Ni si quiera los argumentos de austeridad o recortes
presupuestales eran justificaciones válidas para tan anómalo procedimiento. Sea
por sismos, huracanes o inundaciones, Chiapas es una entidad de alta
vulnerabilidad ante fenómenos naturales, de las más sucesibles en México.
La entidad chiapaneca es el estado que mayores solicitudes de
acceso al Fondo de Desastres Naturales (Fonden) ha registrado desde su
creación. En promedio, una vez al año. Por eso la existencia del Fondo Estatal
para la Atención de Desastres Naturales no era un asunto que debía ponerse a
consideración de nadie. Su permanencia, e incluso su incremento presupuestal,
debió ser siempre un tema de obligatoriedad para estados como éste donde los
golpes de la naturaleza están prácticamente a la orden del día.
La desaparición de Fondo Estatal para la Atención de
Desastres Naturales respondió a estrictos intereses mezquinos para la
reasignación del jugoso fideicomiso hacia fines más lucrativos, sin importar el
futuro de las posibles víctimas en Chiapas. Finalmente, para la clase política,
la llegada de recursos extras mediante la activación del Fonden se ha vuelto
una provechosa oportunidad permanente para embolsarse más dinero del previsto.
De nada sirve a las y los diputados chiapanecos salir ante
las cámaras para lamentar o asumirse “brigadistas de foto” ante la tragedia si
fueron ellos mismo quienes arrebataron a las victimas los fondos para atender
desastres como el actual. Con un escenario como el que ahora se vive la
determinación reciente de eliminar el fideicomiso cobra mayores dimensiones.
Los responsables deben reparar lo hecho y pagar duro la factura de una decisión
tan lasciva como esa… así las cosas.
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