∙ "Cerrar filas" entre países
productores y consumidores, para proteger la planta de empleo
∙ Participan en el XIII Congreso
Panamericano de la Leche
México, D. F., 10 de septiembre de 2014.- "Cuando el
pobre tiene para carne, es vigilia", reza un popular refrán, pero para los
productores de leche de México y de muchos otros países es una realidad. En
varios países del mundo los precios de los granos y forrajes muestran una
tendencia a la baja. Esto los estimula a producir más; sin embargo, los precios
de la leche tienden a la baja.
El resultado de estos complicados mecanismos de producción,
productividad y costo-beneficio, mantiene a los productores de leche
preocupados por el futuro incierto de su actividad. "Ahora resulta que la
productividad es castigada", señaló en entrevista Álvaro González Muñoz,
presidente del Frente Nacional de Productores y Consumidores de Leche de
México.
Durante su participación en el marco del XIII Congreso
Panamericano de la Leche, que reúne a representantes de 21 países de América
Latina, de Estados Unidos y Nueva Zelanda, en la ciudad de Querétaro, expresó
que los países exportadores han tenido que bajar los precios internacionales de
la leche en polvo, la cual hace unos meses se cotizaba en 5 mil dólares la
tonelada, mientras que en la actualidad está a un precio de 2 mil 500 dólares.
La propuesta de México que logró consenso entre los
participantes, fue en el sentido de "cerrar filas" entre países
productores y consumidores, para proteger la planta de empleo y seguir con una
oferta creciente de este alimento, y buscar alternativas a nivel de gobiernos,
para evitar que la actividad decaiga.
La leche es un alimento calificado como uno de los más
nutritivos y completos para el desarrollo de la niñez y como alimento
indispensable para los adultos, por su contenido en elementos nutritivos y uno
de los más completos para la dieta alimenticia.
En este marco, Álvaro González Muñoz expresó que la industria
mexicana no reconoce, sobre todo en el precio, que los productores del alimento
han realizado grandes esfuerzos por aumentar la productividad por vaca.
"Hemos llegado a producir promedios de 4 mil litros por
vaca anualmente. Lo mismo que 80 kilogramos más de proteína y una cantidad
similar de grasa. Esto representa más dinero para la industria de derivados
lácteos, que los productores no vemos reflejado en nuestros bolsillos",
puntualizó.
Además, explicó que, si bien los precios de los forrajes y
los granos siguen a la baja, tanto en México como en el resto de países
productores de granos y oleaginosas, "en nuestro país eso no se refleja en
los precios de la leche y sus derivados, en su gran mayoría en manos de la
industria y el comercio, sencillamente porque los productores de leche no la
procesamos".
Y los acusó de que son ellos, los industriales y
comerciantes, quienes se quedan con las altas ganancias que, obviamente, no
comparten con los productores
Propuso también que en México el precio de la leche debe
estar indexado a lo que los consumidores pagan por el alimento. Este
"pleito desigual", ahora beneficia mucho al industrial, que vende su
producto a 15 y 16 pesos el litro, mientras que a los productores les pagan
5.50 el litro.
Finalizó al señalar que la empresa mexicana LICONSA, que
compra a los pequeños y medianos productores más de 700 millones de litros al
año, continúe recibiendo el producto, pues juega un papel preponderante para
los productores de leche. El precio que paga la empresa, dijo, es referente
para el establecimiento de precios que reciben los productores de parte de la
industria.
