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viernes, 27 de abril de 2018

OPINIÓN PÚBLICA//¡CARCELES, NEGOCIAZO!


Por: Gonzalo Egremy
FOTO DE: espaciochiapas.com.mx
¡CARCELES, NEGOCIAZO!
+En México han “perecido” más de ¡dos mil! presos en las prisiones, en los últimos quince años, indican informes oficiales. 
         +El estado Mexicano no cumple con su obligación de respetar los Derechos Humanos y elementales.-
Debo decir que lo que siguiente, es experiencia propia al haber entrevistado a algunos de los “encarcelados en las dos prisiones de fuero común y federal de esta región
Según lo manifestado, “Todo oferente en un mercado busca crecer. Precisamente, en Estados Unidos, 
Los medios de comunicación han mostrado el poder de esta industria -que se comporta como cualquier otra, haciendo cabildeo en los congresos y campañas políticas para lograr la aprobación de leyes o reformas por las cuales se aumentan las causas de detención, los años de sentencia por diversos delitos y se minimiza el uso de penas alternativas de prisión.
La medida genera un negocio redondo para los empresarios de la prisión: representa un flujo abundante y constante de “clientes”, que no pasan el suficiente tiempo en la prisión como para aclimatarse y, en consecuencia, son más fáciles de manejar.
Imaginemos ahora por 2 minutos el escenario de una industria con la capacidad de cabildeo que tienen estas empresas operando en México. ¿Cómo reaccionarían nuestros diputados, senadores y otros funcionarios públicos ante la presión (o tentación) de estos “empresarios”?
Parte del problema, además, está en lo fácilmente vendible que, electoralmente, resulta el discurso punitivo (sólo tenemos que ver el éxito del Partido Verde basado en gran parte en su llamado a la legalización de la pena de muerte o la cadena perpetua).
En el esquema de prisiones privadas, cada “cliente” “paga” lo mismo -sea culpable o no, sea un presunto culpable o un multi-homicida-.
Así, el “negocio” produce incentivos para convencer a las autoridades a meter a más y más personas, en prisión.
Pero esas personas, como sabemos, serán, igual que hoy, las más vulnerables, no las más peligrosas. (El sistema de impartición de justicia será el mismo, independientemente de que se privaticen o no las cárceles).  
Hoy las prisiones están llenas de gente que robó un artículo que valía unos pesos o de consumidores de drogas.
El grueso de la “clientela” de las prisiones privadas vendrá de los mismos que hoy alimentan las prisiones estatales. Así, el proyecto de prisiones privadas, se convierte muy fácilmente en un negocio por mantener a más y más personas en prisión, con beneficio sólo para la industria que se beneficiaría.  
Aunque pueda ser el caso que el sector privado sea más eficiente y menos corrupto que el sector público en la administración de recursos, esto no ha sido la experiencia mexicana –piense Telmex o la industria azucarera-, y difícilmente lo será en un sector que a la sociedad le produce antipatía y desprecio.
La segunda crítica tiene que ver con lo que son las funciones propias del Estado. La seguridad pública no es una función de los particulares sino del Estado. Esto es una de las transformaciones fundamentales entre el estado medieval y el estado moderno. 
La sanción de delitos y la imposición de penas, es una parte de la seguridad pública y ésta no puede ser delegada a particulares. Delegarla es el equivalente a privatizar el Estado.
Mucho se alarman los mismos que hoy proponen cárceles privadas –y con razón- de que el crimen organizado cobre impuestos en los territorios que controla; pero a la vez, proponen que sean otro tipo de empresarios privados los que controle otra función elemental del estado, la seguridad pública. Salud.

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