SABE
EL QUÉ, ¿Y?
Por
Armando Rojas Arévalo
MARCELA: A JOSÉ ANTONIO MEADE le pusieron
todo en bandeja de plata para que se luciera, y no. La falta pasión, para
hablar como COLOSIO lo hizo, del México con hambre y sed de justicia. En su
discurso, el domingo en el festejo por los 89 años de la fundación del PRI, si
bien reconoció que este partido ha cometido aciertos y también desaciertos, no
se puede ser tan general en el planteamiento dirigido a una sociedad que está
ofendida por la corrupción, la impunidad, la violencia y las mentiras.
Hoy ya se sabe, dijo, “cuándo nos
equivocamos, dónde perdimos rumbo, qué decisiones implicaron costos para el
país y para el partido, y cuáles al dejarlas de tomar, pusieron en riesgo la
estabilidad y el crecimiento…estamos decididos a impedir que el país vuelva a
tropezar”. ¿Y? No puede insinuar que
habrá “borrón y cuenta nueva”, y menos pensar que con el mea culpa o que con ese
solo enunciado los mexicanos debemos ver el futuro con la esperanza de que los
“errores” no se van a repetir nunca más.