Desde hace 34 años que se instaló
en el poder, nuestra tecnocracia ha encontrado en los factores externos la
recurrente excusa para justificar sus eternizados fracasos en materia
económica. donde cíclicamente aparecen las devaluaciones, el menguado
crecimiento del PIB, los topes salariales, el aumento de la deuda pública y los
ajustes presupuestales en aras de unas finanzas públicas sanas, como parte de
una crisis que en México hace mucho obtuvo su carta de naturalización. Ahora
se echa mano al triunfo del republicano Donald Trump para justificar la
depreciación del peso frente al dólar y la recesión que se avecina el año
entrante por la inoperancia de las reformas estructurales que, como siempre,
fueron diseñadas por mandato de los organismos internacionales sin tomar
parecer a los sectores productivos y las necesidades que requiere el
desarrollo integral del país.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario