Cal y Mayor se
fortalece y perfila su triunfo.
Víctor M. Cruz Roque
El pasado lunes 15 del presente, dimos a
conocer las 10 consideraciones que de acuerdo a nuestro criterio,
posibilitarían el triunfo del candidato de la coalición PRI-PVEM-PANAL y Chiapas Unido,
a la Presidencia Municipal de Tuxtla Gutiérrez,
Luis Fernando Castellanos Cal y Mayor.
Destacamos las ventajas que posee el
aliancista sobre su más cercano
adversario, el panista Francisco Antonio Rojas Toledo, y articulamos la serie
de elementos por los que visualizamos que es lo que ocurrirá el próximo 19 de
julio en Tuxtla Gutiérrez, caso específico que ha centrado la atención de la
opinión pública, el electorado y la sociedad en general.
Entre lo que anotamos, destaca el hecho de
que el tanto el PRI como el PVEM principalmente, poseen estructuras sectoriales
y territoriales, sobre todo en las colonias populares, que son las áreas donde
radican numéricamente los sufragios determinantes en las elecciones que se
llevan a cabo en la capital del estado, tal y como ha quedado comprobado en
anteriores ocasiones.
También incluimos como indicador a la
burocracia comprometida, sobre todo a la partidista y a la gubernamental, que a
la hora de emitir el sufragio opta por sus particulares intereses.
Expusimos que sería benéfico para Cal y
Mayor, el hecho de que firmara sus compromisos ante notario público y con ello
asegurara cierto grado de certeza, o en su caso promoviera una especie de
Contraloría Ciudadana de Seguimiento. Dos días después a lo dicho en este
espacio, el dirigente estatal del PVEM Eduardo Ramírez Aguilar, solicitó
públicamente a los candidatos del partido que lidera—a Cal y Mayor y a Carlos
Penagos-- que dejaran constancia de fe pública, lo cual en los casos más
importantes así se está haciendo.
Visualizamos que el otro aspirante, el
panista Rojas Toledo, ha demostrado una actitud ambivalente y oportunista en
varias ocasiones, como cuando contendió a la gubernatura del estado y terminó
declinando por el entonces abanderado del PRI, o más recientemente, el
acercamiento que ha tenido con la dirigencia nacional del PRD. Eso le resto
confiabilidad entre sus propios correligionarios partidistas.
Hicimos mención también en el hecho de que
Rojas Toledo solamente es una especie de “válvula de escape circunstancial”;
que su liderazgo social es efímero; que no posee un discurso serio y
comprometido, y que su presunto crecimiento es engañoso ya que “sabe hacer
ruido, pero eso no significa que se traduzca en votos”.
Cal
y Mayor, en ascenso.
Mientras que la campaña de Francisco Rojas
Toledo se percibe espumosa, “de cabeza” al igual que como se le ve en sus
promocionales—que por cierto la imagen utilizada es un vil plagio---, la propia
de Luis Fernando Castellanos Cal y Mayor afianza apoyos conforme transcurren
los días, es decir, va en ascenso y se fortalece.
Proyecta más seguridad y está
mayoritariamente centrada en propuestas acordes a lo que se necesita en el
gobierno municipal. En la última conferencia de prensa dijo exactamente lo que
los tuxtlecos desean escuchar: que hará todo lo que esté de su parte para que
se llame a cuentas a todos los responsables del mal estado en que se encuentra
la infraestructura material de la capital, particularmente de la obra ¡Que Viva
en Centro!, cuyo responsable principal se llama Seth Yassir Vázquez Hernández.
“Lo primero que vamos a hacer legando a la
administración pública es exigir a las autoridades y a las instancias
municipales, que se haga una investigación profunda de esas obras”, ratificó,
al tiempo de asegurar que será el principal promotor para que se ejerza todo el
peso de la ley para los autores materiales e intelectuales de tales acciones.
Que no solo el gobierno pague los platos rotos, también los cómplices de la
iniciativa privada que se prestaron a hacer las cosas mal en la ciudad”,
reafirmó.
Otro de los compromisos asumidos, es el
que se refiere al bacheo, rehabilitación y en su caso pavimentación de calles
que—ofrece—será una cuadra por día, es decir, le pondrá especial atención a
este rubro que significa una de las demandas más sentidas de los tuxtlecos.
Este fue el tema que ocupó la mayor parte
del tiempo que Castellanos Cal y Mayor dedicó a la conferencia de prensa, donde
por cierto se hizo acompañar del candidato a la diputación por el 1er Distrito
local-Tuxtla Oriente Carlos Arturo Penagos Vargas.
“No
he aceptado donativos”, dice.
Las palabras de Castellanos Cal y Mayor
fueron contundentes, como no se le había escuchado antes. Seguro y sin
dobleces, a pegunta expresa de un reportero que lo inquirió sobre ese tema,
dijo que definitivamente “No he aceptado donativos de ningún empresario; no le
he aceptado ningún favor a nadie…voy a llegar a gobernar a Tuxtla Gutiérrez con
el único compromiso de que sean los tuxtlecos los que gobiernen a mi lado para
sacar adelante a la ciudad”.
Sin mencionarlo concretamente y
seguramente sin proponérselo, Castellanos Cal y Mayor tocó uno de los puntos
que han minado la presencia del abanderado panista Francisco Antonio Rojas
Toledo, quien no ha logrado diluir los efectos de las evidencias mostradas
cuando recibía—según él—“solo” ciento veinte mil pesos de parte de un
empresario poblano en conocido restaurante de la ciudad, y que en descargo no
solicitado dijo textualmente del donante que “realmente creía que era mi
amigo”. (Esto es, que se presumía “amistad” en tanto se mantenía el hecho en
complicidad”.
De esta forma, mientras Rojas Toledo se ha
estancado e incluso ofrece un panorama incierto por las inconsistencias que
presenta a la hora de las definiciones sobre temas que son fundamentales, Castellanos
Cal y Mayor genera nuevas expectativas e inclina la balanza a su favor. Y se
espera que esta tendencia se mantenga conforme transcurran los días rumbo al
tercer domingo de julio, el 19, tal y como está previsto.
EN
CONCRETO.
A propósito del escándalo suscitado en
torno a lo dicho por el millonario gringuito sobre los migrantes mexicanos,
llama la atención el sepulcral silencio que mantiene en torno al tema la
diputada Rhosbita López Aquino, quien se supone debería haber sido la primera
en alzar la voz.
La legisladora electa por menos de 600
chiapanecos radicados allá, y cuyo proceso electoral en el 2012 costó más de 15
millones de pesos, no ha dicho una sola palabra aún cuando el tema es de su
incumbencia. Cuando menos “pio” debería decir la parlamentaria fantasmagórica,
ya que eso abonaría a fortalecer la hipótesis de que sirve para algo o que
desquita el jugoso emolumento que percibe por simular ser la diputada que
representa los intereses de los migrantes chiapanecos radicados del otro lado
de la frontera norte.
Contrario a lo que hoy se le señala, la
“diputada 41” bien que se atribuyó la autoría del decreto emitido por el
presidente de Estados Unidos Barack
Obama, mediante el cual impide deportar masivamente a los connacionales.
Y ahora que el magnate Donald Trump se
zurró en los mexicanos, con alcances a los chiapanecos, doña Rhosbita permanece
silenciosa, lo que ratifica la percepción de que esa diputación es igual a la
famosa Carabina de Ambrosio.
APUNTES.
En Tuxtla Gutiérrez, quienes van “pian Pianito”
y se la llevan tranquilos avanzando de acuerdo a las posibilidades
organizacionales, de estructura, apoyos logísticos de sus respectivos partidos,
recursos humanos y económicos limitados, son los candidatos Carlos Esquinca Cancino y Daniel Rubín Reyes,
de Mover a Chiapas y PRD, respectivamente.
Seguramente y como buenos entendedores,
están plenamente convencidos de que sus posibilidades de triunfo son escasas,
pero como buenos guerreros asimilan bien aquella máxima que reza “no hay peor
lucha que la que no se hace”.
De ambos, el que ha logrado mayor
presencia es el de la estafeta morada, Mover a Chiapas, y le ayuda el hecho que
posee un discurso fresco y propositivo producto de su desempeño en anteriores liderazgos sindicales
y otros cargos públicos que ha tenido hasta hoy que se encamina directo a una
regiduría plurinominal en el Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez.
Es todo, gracias.
Sígame en Twitter: @victormanuelcru
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